lunes, 10 de diciembre de 2018

COLUMNA: Tazón Azteca XLV

por Fernanda Mayen.

Después de un poco de ruido sobre el roster de la selección había llegado el día. Con un horario muy cómodo para acudir al pedregal el Estadio Olímpico Universitario recibió al Tazón Azteca XLV, donde México buscaría seguir con su racha ganadora de estos últimos años sobre el equipo de los All American Eagles y eso fue lo que hizo, aunque en realidad les costó un poco de trabajo.
Después de toda la locura ocurrida en esta temporada de Liga Mayor el cierre de algunos tazones es lo que nos queda para despedir el año de un fútbol colegial mexicano. El cansancio era evidente para todos. Jugadores, oficiales, periodistas, fotógrafos, todos ya con el sueño encima de las jornadas anteriores, pero definitivamente se nos quitó ese sentir cuando vimos a nuestra selección salir al campo portando "la verde" y con banderas de sus respectivas instituciones. Al menos a mí se me puso la piel chinita y los ojos llorosos, porque al final somos eso...uno mismo.






El partido sólo tuvo dos momentos cumbre en cuestión rítmica y emocional. Las defensas de ambas

escuadras dieron mucho de qué hablar frenando todos los ataques posibles. El primer cuarto estuvo bajo el mando de Marco Durán Quezada (#15) qb de Pumas CU, el segundo por Victor Cruz (#17) qb de Auténticos Tigres. Ambos conectaron pases con Brandon Niebla (#87), receptor de Auténticos Tigres que fue con quien se logró el primer touchdown a partir del tercer cuarto.





Fue en esa primera anotación cuando se despertó un poco el partido ya que en respuesta inmediata el equipo estadounidense respondió con una carrera. Posteriormente otro jugador de Auténticos, Alejando Caltzonzin metió los otros 6 puntos al partido.  El quarterback que cerró el juego fue Daniel DeJuambelz.




El momento donde se nos aceleró el corazón fue con una jugada enorme del conjunto estadounidense en los últimos minutos del cuarto cuarto en zona roja a punto de empatar el juego en tres ocasiones, pero la defensa respondió y logró el objetivo, permitiéndo sólo 10 puntos en total.
El marcador terminó 17-10 y los mexicanos se llenaron de júbilo al lograr defender el trofeo.





No fue uno de los partidos más llamativos de la temporada en cuestión de grandes jugadas, pero sin duda es una gran fiesta el ver a tantos jugadores, con tanto talento -sabiendo que aún faltaban más jugadores- juntos en un estadio, en un juego, de un solo color.




Fue un partido de fiesta, fue un partido para rectificar la hermandad y unión que debe de existir en realidad, porque por muy rivales que sean, al final todo es por nuestro football.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por compartir tu opinión.